SÉPTIMO DÍA

TEORÍA

COMPASIÓN

Solemos confundir la palabra compasión con el concepto pena. Y nada más lejos de la realidad. Compasión implica querer erradicar el sufrimiento de una persona, de un ser vivo, o de uno mismo.

Cuando vemos a un niño llorando, lo normal es ir a consolarlo. Digo lo normal porque algunas veces, además le castigamos, le gritamos, o le interpelamos a que se calle, no precisamente con buenas palabras, ninguneando su sufrimiento. ¿Puedes imaginarte por un momento que estás triste en casa por algún motivo para ti importante? Te encuentras en el sofá de tu casa llorando. De repente entra tu pareja, o tu madre, y no te hacen ni caso, no te preguntan qué te sucede. Imagina que en vez de eso te dijesen, ¿pero qué tontería te pasa? ¡Deja de quejarte nenaza! o, ¡déjate de chorradas y ven a ayudarme a subir la compra! ¿Cómo te sentirías? ¿Qué le responderías a esa persona?

Dejo aquí esta reflexión sobre como hablamos a nuestros niños. Porque tal como nos han tratado, es como nos tratamos y tratamos a los demás.

Compasión no solamente implica ser empático (nuestras neuronas espejo se activan y podemos sentir cómo se siente otra persona) Implica además darle amor. Implica comprender el dolor de la otra persona y desear que no esté ahí ese dolor. Implica amabilidad, afecto, comprensión amorosa del otro. Implica ver al otro por encima de sus condicionamientos, patrones, personalidad, para verlo como un ser humano igual que yo que, a veces,  padece dolor.

En ocasiones nos resulta más fácil desarrollar la compasión con otros que con nosotros mismos. Y es que solemos ser autoexigentes e inflexibles con nosotros mismos. No nos permitimos el error, y hay culpa, y la culpa trae auto castigo.

La aceptación de lo que somos, no juzgarnos, tratarnos a nosotros mismos con afecto y ternura, viendo el error como medio al aprendizaje, comprendiéndonos amorosamente, hará que también veamos a los demás así, como somos nosotros.

Claro que no nos gustará ver partes de nosotros reprimidas durante años y que socialmente no están bien vistas, pero recuerda que, al tiempo, son naturales e inherentes a ser humano. Si no te gusta tu dedo índice no te lo cortas, pero seccionas sin piedad una parte de ti mismo cada vez que ignoras, reprimes o niegas una emoción, por ejemplo, de tristeza. Las emociones son naturales, los pensamientos también. Comprendamos que son nuestros mecanismos de defensa y abracémoslos. Abracémonos en nuestras pataletas como abrazaríamos a un niño que se acaba de caer o que está perdido.

La práctica de hoy nos invita a esto, al abrazo de nosotros mismos. Ya me dirás después que tal te sientes.

 

PRÁCTICA FORMAL

ABRAZAR AL NIÑO ABANDONADO

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PRACTICA INFORMAL

Atención

Durante el día de hoy vas a enfocarte, cada vez que lo recuerdes, en la actividad cotidiana que estés realizando. Vas a observar si en tu interior hay queja, enfado, cansancio, prisa, o si lo estás haciendo con alegría, entregándote al momento con amabilidad. Toma después un par de respiraciones profundas, esboza una leve sonrisa y continúa con tu tarea.

PARA REFLEXIONAR

¿QUE TE FALTA? …DÁTELO…

Busca una foto tuya de cuando eras niñ@ y envíale amor y cariño. Observa lo que pide ese niño que le falta, y cerrando los ojos dile que tú te encargas, que tú se lo vas a dar.

Luego vuelve a observar la cara del niñ@