¿No tienes tiempo para practicar Mindfulness? Prueba a meditar caminando

Durante el día, muchos de nosotros no paramos de correr, y no solo físicamente, sino también mentalmente. Nuestras neuronas están hiperactivas. Siempre con algo pendiente que hacer. Siempre corriendo a algún sitio al que llegar. Y con toda esta actividad nuestra mente se ha acostumbrado a estar en el futuro y nos hemos olvidado de estar aquí. Bueno… hay algo que hacemos todos los días y es desplazarnos de un lugar a otro caminando. Te propongo practicar mindfulness mientras caminas.

Medita mientras caminas:

  • Toma conciencia de tus piernas. ¿Sabes cuánto tiempo te llevó aprender a caminar? Y después de eso te olvidaste de tus piernas. ¿Cuánto hace que no las sientes? Atiende a la sensación interna de tus piernas. Párate un momento, respira, y siéntelas. No las imagines y sigas… eso es correr. Párate y siéntelas verdaderamente. Y agradéceles que estés ahí, que te lleven de un lugar a otro. Lleva hacia ellas una respiración y esbózales una sonrisa. Tanto a los pies, como a los tobillos, como a pantorrilla, a la rodilla, a la pierna y a los muslos.
  • Camina despacio. Camina un poco más lento y comienza a abrir tu conciencia a todos tus sentidos, uno por uno. Vista, el oído, el gusto, la sensación, el olor. Ver lo que está a tu alrededor, escuchar los sonidos, saborear el aire o lo que está en tu boca, sentir el calor, frío, o la brisa en sus mejillas, oler el aire. Y luego trata de sentir todos los sentidos a la vez. Camina con esta sensación de atención repartida.
  • Repítete alguna frase. Por ejemplo “Inhalo me relajo, exhalo me relajo” o “Ya estoy donde he de estar” o “La vida está donde yo me encuentro” y sigue caminando pausado durante unos minutos.

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