La felicidad es la emoción más reprimida. Si eso te sorprende, considera lo que sucede en la meditación: Notamos cuando la mente ha comenzado a rumiar (en ocasiones durante bastante tiempo), en ese momento centramos nuestra atención en la respiración, o en nuestra experiencia sensorial inmediata. Tras unos minutos sosteniendo la atención nos sentimos más tranquilos y felices, o al menos, menos preocupados y menos infelices. En ocasiones sentimos gratitud.

No hay nada mágico en la respiración que nos haga más felices. Lo que está pasando aquí es que gran parte de nuestro pensamiento nos hace infelices. Nos causa estrés o ansiedad, o nos hace estar irritados o descontentos de una manera u otra. Si dejamos de lado este pensamiento dejamos de hacernos infelices. Nuestra rumia sin control reprime nuestra sensación de bienestar.

Pero hay otras maneras de reprimir un sentido natural de bienestar, uno de los cuales es que descontar e ignorar lo positivo. Tendemos a poner nuestro enfoque en las cosas que van mal en nuestras vidas, o que creemos que van mal, e ignorar las cosas que van bien. Esta es una forma de distorsión cognitiva.

Siente Gratitud

Cuando empezamos a notar, reconocer y apreciar lo que está sucediendo como “positivo” en nuestras vidas nos sentimos mucho más felices. De hecho, los psicólogos dicen que ser agradecidos es una de las principales actitudes que podemos adoptar para ser más felices en la vida. En un estudio se pidió a participantes que pasaran 30 minutos escribiendo una carta de agradecimiento a alguien que los había beneficiado. Los científicos que llevaron a cabo el estudio encontraron que las personas que mostraron gratitud fueron mensurablemente felices hasta un mes más tarde. Es bastante sorprendente que un ejercicio de 30 minutos puede elevar su estado de ánimo durante un mes. Otros estudios han encontrado que una práctica diaria de anotar una lista de cosas por las que estamos agradecidos tiene efectos en nuestra felicidad y en nuestra salud, por ejemplo promoviendo un mejor sueño.

Prueba durante una semana a sentarte dos o tres minutos y mostrar gratitud por las cosas que van bien en su vida. Repite GRACIAS en voz alta mientras atiendes al sentimiento de gratitud por esas cosas por las que estás agradecido. Recuerda que sin incluir la emoción y sentirla físicamente no se producen cambios. Es necesario hacer consciente y dejar expandir la sensación física que acompaña a al sentimiento de gratitud. Si estás desconcertado sobre lo que haces aquí, o piensas que todo va mal, simplemente dirige tu atención hacia lo poco que creas que va bien. Eso también está ahí. Obsérvalo. Nuestro cerebro hace que crezca la percepción de las cosas a las que les prestamos atención.

Simplemente di GRACIAS. Si no se te ocurre nada te dejo algunas ideas…

Tienes un lugar en el que resguardarte. Todos los días tienes alimento. Tienes ropa para protegerte. El agua lo puedes adquirir con facilidad. Agradece tu móvil o tu ordenar o Internet, ¿Por qué no? Tu coche o los medios de transporte. ¿Trabajas? Agradécelo ¿No trabajas? Agradece tus ahorros, o tu pensión, o tu prestación, o el tiempo que te proporciona en este momento. Hay personas que nos aman y las que amamos. Tienes un corazón que late, agradéceselo. ¿Respiras? Agradece ese aire más o menos limpio. Agradece a tu cuerpo todo lo que hace por ti sin que tu tengas que estar pendiente. Si estás enfermo, tu cuerpo está intentando sanarse a sí mismo, agradécelo. Eres consciente. ¿Tienes sentido de la trascendencia? Agradece. Estás vivo. Agradece.

No estamos hablando de si la vida cumple tus expectativas. Eso es otro tema que trataremos más adelante: cómo son nuestras expectativas las que nos conducen al sufrimiento. Ahora simplemente date cuenta de que estás vivo. Agradece. Sentir, respirar, amar, sentir rabia, tristeza, alegría, deseos… agradece. Observa cómo te sientes después de tan solo dos minutos agradeciendo. ¿Ha cambiado su estado de ánimo, incluso un poco? Probablemente la respuesta es sí, y si es así, acabas de experimentar los beneficios de simplemente dirigir tu atención de lo que está “mal” en la vida a lo que está yendo “bien”. La gratitud convierte lo que tenemos en abundancia.

La desagradable es parte de… lo agradable es parte de…

No estoy, por supuesto, sugiriendo un enfoque ingenuo de ignorar las dificultades. Hay cosas en nuestras vidas que son difíciles. Pero estos se hacen más difíciles de soportar cuando nos centramos sólo en ellos y no en nuestras abundantes bendiciones. También hay cosas que suceden en el mundo que son terribles. Pero si estamos deprimidos y abatidos somos menos capaces de hacer algo constructivo frente a estos desafíos. Agradece. Elije sentirte “bien”.

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