¿Es posible ser feliz todo el tiempo?

Lo personalizaré un poco: ¿Quieres ser feliz todo el tiempo? ¿Cómo te sentirías? ¿Te sentirías como si no te lo merecieses? ¿O crees que es imposible? La sociedad dice que, si logras tus metas, si tienes éxito, puedes ser feliz. Al menos esa es la historia. Pero es una mentira. Ese tipo de felicidad es fugaz. Se basa en lo externo, cosas que no puedes controlar.

La verdadera felicidad, no es una sensación fugaz y vertiginosa, es más bien como una satisfacción interior que viene de dentro de ti. Es una elección que está completamente bajo tu control.

He luchado en pro de esta felicidad durante años. He estado esperando que todo lo que soñaba llegase para poder ser feliz. Logré muchos de los objetivos que establecí para mí porque puedo llegar a ser obsesivo. Me convertí varias veces en la persona que, desde mi trabajo, amigos, pareja, esperaban que fuera. Tenía que “ser suficiente” “estar a la altura”. Ese día nunca llegó, por mucho que lo intentara. Lo que hice o logré no fue suficiente. Cuanto más lo ansiaba, más lejos estaba y más me frustraba.

Deja de buscar y vive

Un día leí una frase que literalmente cambió mi vida. Leía a Mooji y decía “…aquello que estás buscando, se encuentra desde dónde estás buscando” y todo cambió. Comprendí en segundos que no controlaba nada en mi vida. Que la vida no era lo que sucedía, sino cómo la vivía en mi fuero interno. Me responsabilicé de mis sentimientos. Recordé una frase de Alfred Souza que rezaba: “Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda por pagar, entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que los obstáculos eran Mi Vida”.

La muerte nos da una pista

Hice una lista de las cosas que realmente me harían sentir feliz. Para ello realicé un ejercicio. Me situé en el momento de mi muerte y traté de sentir por qué cosas estaría orgulloso en ese momento. Se cayeron muchísimas cosas que creía importantes y aparecieron otras que realmente lo eran. Hice una lista. Las adopté. “Hacia donde se inclina el corazón, camina el pie” dicen. Así que comencé a vivir desde la propia muerte. La muerte era mi vida.

BOL FELICIDAD
El bol de la felicidad

El otro día mi hija me preguntaba que para qué era un pequeño bol de metal que tengo en mi mesilla de noche. Le dije que todos los días por la mañana, el bol se encontraba boca abajo, y le daba la vuelta y lo contemplaba vacío, y me proponía llenarlo ese día solo con actos que me condujesen a mantener mi serena alegría. Luego, por la noche, lo miraba unos segundos y observaba de que estaba lleno el bol. Tras un par de minutos, lo colocaba boca abajo. Lo vaciaba. Ese día ya pasó. Mañana volveré a llenar mi bol, mi vida, de acciones, pensamientos, emociones y sentimientos que me encaminen a mi felicidad.

Hay otras pautas que me ayudan en esta labor de aumentar la propia sensación de bienestar y felicidad. Continúa leyendo la segunda parte de este post.

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